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Acto en el regimiento 7 por el 196º Aniversario del Ejercito
  “Se pelea con convicción, no con rencor”

El Mayor Luis Azar ilustró a un grupo de alumnos del colegio San Luis sobre el rol del Ejército. Les dijo que sus hombres están dispuestos a dar la vida por la Patria, y por eso les gusta que los recuerden. También afirmó que en la guerra no se combate con odio, porque éste “conduce a atrocidades”. Se resaltó el valor de una institución que se formó con la Nación.

“El Ejército no se olvida de sus muertos; les hace un homenaje permanente. Esto tiene su razón, ya que todo militar debe estar dispuesto a dar su vida. Su sacrificio máximo es entregarla en pos de la Patria. Por eso nos gusta que nos recuerden”. Con estas palabras, el Mayor Luis Azar, del Regimiento nº 7 de Infantería Luis Conde de La Plata, ilustró a los chicos de séptimo grado A y B del Colegio San Luis sobre el valor de cada soldado, al recordarse ayer el 196º aniversario de la creación del Ejército Nacional.

Fue durante una visita guiada al museo que funciona dentro de esa unidad castrense, ubicada en Arana, donde se exhiben desde los primeros uniformes y banderas de esta unidad, hasta la tierra de la batalla de Maipú, Chacabuco y Monte Longdon.

Sorprendidos, los estudiantes vieron también el uniforme que entregó el paracaidista inglés Vincent Bradley, que combatió en las islas durante aquellas fragorosas contiendas de 1982, donde perdieron la vida 36 soldados de este regimiento, uno de los más antiguos de la nación.

Se detuvieron también ante el apartado que recuerda la Campaña al Chaco en el siglo XIX, la Campaña a Perú y hasta la “Guerra contra la Subversión”. Los cautivó la reproducción de un sable del General San Martín, mentor de esta unidad, que fue donado por el ministerio de Guerra en 1940; un máuser 11 milímetros de 1871 y otro más pequeño, de 7,65 mm. de 1891.

Un distintivo que reza ‘La Patria a los vencedores de los Andes, 1817’ es otra de las reliquias que se conservan en el lugar, al igual que la Bandera de los Andes, usada por el Regimiento hasta 1964.

Albores de la Patria
Por decreto de la Primera Junta de Mayo, en 1810, se crea el Ejército Nacional con gran parte de las tropas que se habían formado espontáneamente para la defensa de nuestro territorio durante las invasiones inglesas de 1806 y 1807, para “que no se apagara el grito de libertad”, como dice hoy Azar, que durante la parada militar que se desarrolló en la patio de armas del Regimiento leyó un comunicado del Jefe del Estado Mayor Conjunto.

En 1811, allá en el Alto Perú, fue creado este cuerpo que actualmente tiene asiento en La Plata. Bartolomé Guzmán fue su primer jefe, pero por poco tiempo, ya que la unidad se disolvió rápidamente. La Asamblea Constituyente del año 13 le volvió a dar vida, con un ejército compuesto por negros libertos al mando de un viejo oficial de la defensa ante el invasor inglés, Toribio de Luzuriaga. Ya en 1816, el General José de San Martín, en Cuyo, puso a Conde como jefe.

“Hoy, este espíritu sanmartiniano sigue vivo”, afirma Azar, que combatió en Malvinas, al igual que el actual jefe de la unidad, Jorge Ferrante.

“Subordinación”
Durante el acto central, que fue dirigido por el mayor Alejandro Schak, segundo a cargo, en el patio de armas donde se ubicaron las diferentes unidades del Regimiento, Azar leyó, con voz firme y énfasis en la última sílaba, el citado comunicado.

Mencionó, por ejemplo, el objetivo de que ésta sea una entidad “confiable para el pueblo argentino”; que haga culto de la “lealtad, subordinación y disciplina, que deben ser la columna vertebral” de la institución.

Recordó también que el Ejército acompaña desde siempre y en los diferentes avatares a la Nación, ya que se formó junto a ella. Y se hizo una renovada autocrítica al afirmar que “en el pasado” hubo una “ineludible responsabilidad por errores que cometieron algunos de los integrantes de nuestra institución”.

Afirmó al mismo tiempo que se reforzó su “compromiso solidario con la población”, y que “las armas de la Patria son para defender a la Nación y deben estar al servicio de ella”. Durante el discurso, se hicieron por lo menos tres menciones al espíritu sanmartiniano.

Armas y profesión
La banda de música del Regimiento, que lució los viejos uniformes con los que los soldados lucharon en la batalla de Maipú y que se usaron hasta 1822, le puso calor a la fría mañana con las estrofas del Himno y luego con diferentes marchas militares, como la del Ejército y la de Malvinas.

El desfile por el patio y la calle principal del predio fueron el colorario de la festiva jornada, que tuvo su correlato en el Palomar, donde se realizó el acto central con la presencia del presidente Néstor Kirchner y los altos mandos militares.

“Los miembros del Ejército toman las armas como una profesión. Pelean en la guerra con hidalguía, pero sin odio. La presencia del odio conduce a atrocidades, como ya se vivieron en nuestro país. Se pelea con convicción, no con rencor”, le resumió Azar a los jóvenes estudiantes, que los siguieron con atención y respeto. El mismo que quiere recuperar esta institución que nació con la Patria y que ayer cumplió 196 años.


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