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Nuestro 1º Bicentenario |
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Por Pablo A. Vázquez
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"La Patria es lo permanente",
Arturo Jauretche
Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, 14/05/06.- Los círculos
intelectuales establecidos y los medios de comunicación
tradicionales planificaron, en la agenda nacional de temas
a adherir, la conmemoración y festejos por el Bicentenario
del 25 de Mayo de 1810.
Autores varios nos desasnan sobre la trascendencia del
hecho junto a la exaltación de figuras como Moreno,
Echeverría, Mitre, Sarmiento o Alberdi, entre otros,
planteando el legado cultural de quienes pensaron las
formas republicanas para construir un país. De
allí la revaloración de las figuras de la
Jabonería de Vieytes y la Logia Lautaro; la importancia
de la Generación del '37 como precursores del "mayismo"
- Fermín Chávez dixit - como modelo cultural,
junto a cierta revisión de lo actuado por la Generación
del '80.
Casi cien años atrás el régimen conservador
y su "intelligentzia" tomó como hito
el 25 de mayo de 1810 como iniciador de la construcción
de la Argentina, cimentado el 3 de febrero de 1852 tras
la derrota nacional sufrida ante las tropas brasileñas
y del "ejército grande" urquizista que
lleva a estructurar un sistema republicano bajo la Constitución
Nacional de 1853, sosteniendo desde lo ideológico
la Línea Mayo-Caseros, vital para su hegemonía
política-cultural, dejando al Pueblo como espectador
sin voz ni voto.
El momento culminante fue el festejo del Centenario en
1910 - Infanta de Borbón mediante - donde una visión
de Nación Factoría con ansias europeas y
lujos asiáticos prevalecía, mientras las
mayorías seguía excluidas.
Hoy el mismo sistema cultural en connivencia con el progresismo
busca cobijarse en ese recuerdo para seguir cimentando
su plexo axiológico que amalgama las "intenciones"
de la socialdemocracia con los postulados económicos
neoliberales.
En cambio es ignorado - o peor, silenciado! - el primer
bicentenario que se avecina este año que es el
día de la Reconquista de Buenos Aires.
El 25 de junio de 1806 las fuerzas británicas al
mando del Gral. William Carr Beresford con 1.600 soldados
desembarcan en Quilmes oponiéndoseles la resistencia
de un núcleo de españoles y criollos - con
Juan Martín de Pueyrredón a la cabeza- mientras
funcionarios, comerciantes y miembros del patriciado juraban
gustosos fidelidad al Rey Jorge III y alababan el reglamento
de comercio "libre" del ejército de ocupación.
Para el 12 de agosto las milicias criollas al mando de
Santiago de Liniers junto al pueblo de Buenos Aires -
donde un joven Juan Manuel de Rosas ofrecería muestras
de su coraje y entrega al participar, con sus 11 años,
de la defensa contra la primer invasión inglesa
- vencen a las fuerzas inglesas, obteniendo la rendición
de Beresford quien junto a sus hombres son hechos prisioneros.
La Reconquista, primera de varias invasiones y agresiones
armadas sufrida por Argentina por parte de Inglaterra
y otras naciones, nos da la pauta que sin importar triunfos
y derrotas los argentinos, cuando se afecta nuestra Soberanía,
resistimos "al enemigo de afuera que somete y al
de adentro que entrega" - como sostenía FORJA
- a pesar que "ellos" representen para la estructura
colonial de pensamiento dependiente local la "civilización"
a la que debemos adherir, ajena a nuestra heredad cargada
de valores humanistas y cristianos que exceden a cualquier
ideología utilitarista de turno.
Y causalmente el Presidente Juan Perón el 12 de
agosto de 1948, en Plaza Mayo, conmemorando esta fecha
dejará como legado un mensaje a los jóvenes
argentinos para ser desenterrado, leído y meditado
para este 2006. Lamentablemente los "libertadores"
de 1955 lo hicieron desaparecer pero la Resistencia lo
difundió entre los militantes hasta ser incorporado
por Perón en su libro del exilio "la Hora
de los Pueblos". Ese mensaje inviste a las actuales
generaciones a estar a la altura de las responsabilidades
actuales y no repetir errores del pasado.
Propongo a todos los hermanados en un pensamiento de raíz
nacional volcarnos a recuperar el sentido y espíritu
patriótico de la Reconquista, de nuestro primer
Bicentenario, como única forma de plantarnos firmes
en esta corriente actual de cambios y revisión
de los problemas nacionales para servir a los intereses
del Pueblo. Teniendo en claro éste Bicentenario
- nuestro Bicentenario - tenemos la oportunidad de resignificar
el "otro" Bicentenario publicitado por el "sistema".
Debemos meternos a debatir y plantear otra visión,
otro sentir, darle otro carácter más nacional
con el concepto y la esencia de Pueblo, fundamento de
la Patria. Sólo así elevaremos el "fondo"
- el subsuelo de la Patria - en la discusión sino
nos quedaremos en las "formas" vacías
de contenido que los Grondona y Di Tella de turno sostienen.
Don Arturo Jauretche la tenía clara al sostener
que "la idea de la Patria, que es anterior, posterior
y permanente, base necesaria con la idea institucional
o política que es de forma". Debatamos y planteemos
lo esencial que es la Patria, donde lo importante es el
Pueblo, y así ganémosles la parada cultural
con inteligencia, voluntad y constancia a la superestructura
cultural tilinga que tenemos.
(*) Coordinador del área
Biblioteca y Archivo del Instituto Nacional Eva Perón
- Museo Evita. / Correo:
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