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Texto del Proyecto de Ley Nº 1.869 |
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Artículo
1º.- Declarar el año 2006 como "
Año del Bicentenario de la Reconquista De Buenos
Aires".
Artículo 2º.- El
Gobierno de la Ciudad promoverá o auspiciará
a través de sus diferentes áreas, actividades
pedagógicas, culturales, de debate histórico
y político sobre la importancia y vigencia de dicha
gesta heroica.
Artículo 3°.- La
correspondencia y papeles oficiales de la Ciudad deberá
llevar la siguiente inscripción: 2006 - Año
del Bicentenario de la Reconquista De Buenos Aires.
Artículo 4°.- Autorízase al Poder
Ejecutivo a ordenar la acuñación de reproducciones
de las medallas entregadas por el Cabildo de Buenos Aires
en ocasión de la Reconquista (1806) y Defensa de
Buenos Aires (1807), que contiene el escudo de la Ciudad
de Buenos Aires, para ser entregadas a personalidades
y asistentes de los actos evocativos del Segundo Centenario
de la Reconquista y de la Creación de los Regimientos:
Patricios, Húsares de Pueyrredón, Arribeños
y Tercio de Gallegos.
Artículo 5º - Los
gastos que demande el cumplimiento de la presente serán
imputados a la partida presupuestaria en vigor.
Artículo 6º - Comuníquese,
etc
Fundamento:
Señor Presidente:
Es la Reconquista de Buenos Aires, a juicio unánime
de los historiadores, el Primer Acto de Soberanía
Popular que sucediera en nuestras tierras, y antecedente
decidido de la Revolución de Mayo que hiciera nacer
a la Nación Argentina.
La Guerra Napoleónica en Europa, tenía,
por un lado a España y Holanda aliadas a Francia,
y por el otro a la Gran Bretaña. La Batalla Naval
de Trafalgar (Octubre de 1805) brindó a Inglaterra
el predominio marítimo, dejando a Napoleón
el dominio continental luego de su victoria en Austerlitz
(Diciembre de 1805).
Dominando los mares, Gran Bretaña se dispuso a
conquistar los territorios ultramarinos franceses, holandeses
y españoles, desprotejidos por sus Metrópolis.
Así conquista la colonia holandesa de Ciudad del
Cabo en Africa, desde donde emprendió la captura
de Buenos Aires.
En una aventura sin autorización formal, pero con
una anuencia oficiosa, siempre que redundara en beneficios
comerciales o políticos, tropas británicas
al mando militar del general William Carr Vizconde de
Beresford, desembarcan en Los Quilmes a fines de junio
de 1806. Contaban con poco más de 1600 hombres.
La imprevisión y cobardía del virrey Rafael
de Sobremonte desembocó en una tibia resistencia
seguida de una orden de rendir la Plaza a la discreción
de las autoridades inglesas.
El pueblo irritado por la cobarde actitud de sus autoridades,
recibió a los invasores con la tradicional generosidad
criolla, pero con la firme decisión de recuperar
su ciudad, si fuera necesario, incluso, con sus propias
manos.
La gentileza americana con que fueron recibidos los extranjeros,
no impidió que se comenzara a organizar la resistencia.
Una resistencia que, por primera vez en la historia de
Buenos Aires, unía bajo un mismo ideal a todo el
pueblo: Acaudalados comerciantes, indios, artesanos, funcionarios,
esclavos, militares y civiles, americanos, mestizos, europeos,
africanos y criollos. Todos liderados por un oficial de
la armada española, natural de Francia: D. Santiago
de Liniers.
El 12 de agosto de 1806 pasó a la Historia Argentina
como el Día de la Reconquista, pero lo más
sobresaliente es que esa reconquista de la ciudad la protagonizó
el Pueblo; TODO el Pueblo. Por vez primera fue el pueblo
el que tomó una decisión trascendente y
tradicionalmente inherente al Estado:
La Defensa de SUS Intereses.
Fue el pueblo de Buenos Aires el que venció a la
más poderosa fuerza militar de la época,
una fuerza que, a pesar de su cantidad reducida había
vencido a las fuerzas regulares de que el Estado disponía
para la Defensa.
Bien cierto es, también que si la Reconquista no
fue una masacre, se debió también a la disposición
británica: Beresford, Gobernador Británico
de Buenos Aires, reconociendo la gentileza con que habían
sido recibidas sus tropas, desistió de la posibilidad
de arrasar la ciudad antes de abandonarla.
La consecuencia directa de la decisión popular
de recuperar su ciudad fue otra decisión Soberana,
y como tal, tradicionalmente reservada a los Monarcas:
Destituir al Virrey Sobremonte y nombrar en su lugar a
Liniers.
Buenos Aires ya no sería nunca más una pequeña
aldea, su pueblo había decidido tomar su destino
en sus propias manos y lo demostraría: En 1807
organizaría la Defensa de la ciudad contra una
fuerza casi diez veces mayor y volvería a vencer.
Y ese sería el paso decisivo hacia una consecuencia
soberana mayor: La Creación de la Primera Junta
de Gobierno criollo el 25 de Mayo de 1810. Las puertas
de la Emancipación Argentina las abrió el
pueblo con sus propias manos en la Reconquista de Buenos
Aires en 1806.
Por todo lo expuesto, el Partido de la Ciudad solicita
la pronta aprobación del presente proyecto. |
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