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Documento Convento Santo Domingo |
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En
1751 fue colocada la piedra fundamental del templo actual,
cuyo construcción fue encarada para reemplazar
al anterior que había sufrido derrumbes en 1673,
1720 y 1752. La inauguración se produjo en 1773,
sin estar aún las obras concluidas.
En su construcción intervinieron Antonio Masella,
quien tuvo a su cargo la reconstrucción de la catedral
y varias otras obras de importancia en Buenos Aires, y
el maestro alarife Francisco Alvarez.
Durante el gobierno de Rivadavia los dominicos tuvieron
que abandonar el país, regresando tiempo más
tarde, en 1835, cuando un decreto de rosas les permite
retornar al país. Entretanto el Convento fue utilizado
como Museo de Historia natural bajo la dirección
del químico y botánico italiano Pablo Ferrari
y en la parte dela Iglesia se instaló un observatorio
astronómico dirigido por otro italiano Octavio
F. Mosotti.
Santo Domingo reitera una solución arquitectónica
regional: pórtico flanqueado por dos torres, abriéndose
al atrio por cinco arcos, coro tres naves, crucero cúpula
sobre tambor y presbiterio rectangular. Hasta mediados
del siglo XIX sólo se había completado la
torre izquierda, la derecha fue completada recién
en esos años y definitivamente en 1894 con la remodelación
total del frente del templo.
La fachada, muy sencilla se terminaba con una cornisa
ondulada con parapeto, oculta actualmente por modificaciones.
Estas se realizaron a principios de siglo en coincidencia
con las obras del mausoleo de Belgrano e incluyeron la
instalación de rejas alrededor del atrio y nuevos
revestimientos de mármol y estuco en os interiores
del templo. originalmente el aspecto del edificio era
muy sencillo, sólo las masas arquitectónicas,
pocas molduras y algunos detalles constructivos calificaban
las superficies y los espacios. Así aparece en
el caso de la cornisa de arranque de la bóveda
que corre a lo largo de ambos lados de la nave central.
La riqueza y policromía se desplegaba en los suntuosos
retablos de línea barrocas produciendo gran contraste
con la mampostería lisa y monocroma.
De la estructura del convento original completado en la
primera mitad del siglo XVIII, solo se conservan tres
alas del bien proporcionado claustro de dos pisos, con
sencillas bodas de arista sobre gruesos pilares y arquería.
La escalera de grandes dimensiones, con baranda de elaborado
diseño y grandes peldaños de una sola pieza
de madera, es una de las mejores obras de su tipo de la
arquitectura colonial del país. Cubierta con una
cúpula con aristas y cuatro pequeñas ventanas
treboladas, es un alarde de elegancia dentro del panorama
dela modesta arquitectura rioplatense dela época.
El atrio guarda los restos del general Manuel Belgrano,
que inicialmente había sido sepultado bajo una
losa, a la entrada de la Iglesia, por su voluntad testamentaria
ya que como laico pertenecía a la Orden. El mausoleo
frente a la Iglesia fue encargado en 1898 al escultor
italiano Ettore Ximenes, formado en la escuela de Bellas
Artes de Palermo, premiado en distintas exposiciones europeas
y autor de distintos monumentos de en ciudades italianas.
Esta obra inaugurada el 20 de junio de 1903,es de gran
elocuencia plástica y compositiva. En la base sobre
la calle Defensa, una figura simboliza al pensamiento
y la otra sobre el lado del convento representa la acción
y en la parte superior cuatro figuras sostienen la urna
funeraria.
El conjunto de Santo Domingo pude considerarse el monumento
religioso colonial más armónico y de mejores
proporciones que quedan en la ciudad. La perspectiva otorgada
por el ensanche de la avenida Belgrano permite apreciar
como ningun otro caso el perfil y las masas que configuraron
el carácter de Buenos Aires hasta bien entrado
el siglo XIX. |
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